Regime hiperpresidencialista na América Latina

por Farlei Martins Riccio

 

A interferência do governo brasileiro nas decisões técnicas das agências reguladoras parece evidenciar mais do que uma pontual política partidária do presidente Lula.

 

Segundo Beatriz Sarlo, uma das mais destacadas intelectuais argentinas, “não é possível a existência, na América Latina, de governos completamente despojados de elementos populistas.” (O perigo do kirchnerismo. Valor Econômico, 20.06.2008). Para a socióloga e crítica literária, “o que está em questão é o peso desses elementos na configuração do estilo político e os caminhos pelos quais se impõem as decisões.”

 

Esse populismo cultural da América Latina é revelado pelo editorial do jornal El País, ao analisar as recentes decisões do governo argentino (Crispación argentina, 20.06.2008):

 

Más allá de las razones de un Gobierno representativo para adoptar medidas impopulares está su obligación de explicarlas convincentemente y facilitar su debate parlamentario. Fernández, sin embargo, parece estar más interesada en el enmascaramiento de la realidad, como lo muestra la consistente manipulación de los datos de inflación argentina, oficialmente en un solo dígito, pero en realidad por encima del 20%, según todas las estimaciones solventes. La deliberada ficción en que vive la tercera economía latinoamericana, consagrada en el nuevo índice de precios vigente desde este mes, constituye una muestra más del desprecio presidencial por los valores que dice defender.”

 

Na opinião de Bruce Ackerman e James Fishkin, o instrumento mais típico do populismo é o referendo (tão em voga na Venezuela e Bolívia), uma vez que impede o exercício da democracia deliberativa, ou seja, aquela em que o voto ou a decisão política são precedidos de debates estruturados dentro da sociedade. (A better way with referendums. Financial Times, 17.06.2008)

 

O modo como o Poder Executivo atua nos países da América Latina é próprio de um regime hiperpresidencialista que não vê necessidade no consenso e governa impondo suas políticas com um acentuado desprezo pelos mecanismos democráticos e republicanos.

2 comments so far

  1. Inés D´Argenio on

    En Argentina, el presidencialismo populista tiembla cuando la sociedad sale a las calles, como ocurrió el lunes 16 de junio, en todas las ciudades de todas las provincias. La que sale a las calles es la sociedad a la que no puede manejar, que tiene educación y sustento propios y que, últimamente, al exigir contra la corrupción ejerce la opción de exigir por todos (lo cual la ennoblece más que en sus salidas anteriores en queja ante el corralito financiero). Es la sociedad que no se siente representada en un Congreso ausente o manejado desde el Ejecutivo y busca canales de comunicación para participar; una institucionalización diferente, no prevista en el ámbito de la representación dominante y tal vez algo peligrosa para los amantes del orden (un partido tan caro a los estudiosos del derecho administrativo, complacidos en su propio pensamiento). Pero irremediable en la medida en que no aceptemos el sistema auténtico de “autorregulación de la sociedad” que venimos propugnando. Por eso recuerdo constantemente a Cohen-Tanugy, hasta cansar; a quien ahora agrego a Martín Caparros, escritor y periodista argentino quien destaca como notorio que “la política ha vuelto: que otra vez la política está en la calle. La democracia delegativa hace todo lo posible para encerrarla dentro de los palacios de gobierno…pero la democracia delegativa con frecuencia falla y la política se le escapa a la calle…Es cierto: de vez en cuando, los ciudadanos deciden que la democracia -tan lejanamente – representativa no satisface sus necesidades “. ¿Podremos alguna vez cambiar el sistema para que esta expresión colectiva se encauce en instituciones adecuadas? Como respuesta inmediatamente negativa surge a mi memoria el nombre de una diputada oficialista de autoritarismo rígido y de nombre Diana Conti, quien consiguió el respaldo de su Cámara para tratar en preferencia un pedido de informes a Eduardo Mondino, el Defensor del Pueblo de la Nación, como paso previo a votar su destitución ¿Por qué? Solo porque ejerció sus facultades institucionales para crear un ámbito propicio a fin de que el gobierno escuche (“Adiós, Mondino” titula Crítica de la Argentina una nota del 12 de junio; y Joaquín Morales Solá titula su artículo en La Nación “Mondino, cerca del patíbulo oficial”, recordando que Conti integra también el Consejo de la Magistratura y es, junto al diputado Carlos Kunkel, la expresión más veraz y apasionada del Gobierno en los procesos de juzgamientos y ascensos de los jueces). El Poder Ejecutivo no quiere escuchar. Solo quiere imponer y no me cansaré de recordar que somos los estudiosos del derecho administrativo quienes hemos montado durante dos siglos y seguimos montando, los moldes autoritarios para el ejercicio de sus prerrogativas. Inés D’Argenio.

  2. Luis Antonio Cunha Ribeiro on

    Ótimo o tema desta postagem. Recordo uma obra precursora desse tipo de estudo: Hambloch, Ernest. Sua Majestade o Presidente do Brasil – um estudo do Brasil constitucional (1889-1934). Brasília: Senado Federal, 2000. Integra a interessantíssima coleção O Brasil visto por Estrangeiros. O autor foi, ao que me consta, representante diplomático da Inglaterra no Brasil e seu retorno à terra natal teve relação com as hostilidades geradas pela publicação de sua obra. Recomendo a todos.


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