Arquivo da categoria ‘mercado’

Sete percepções da atualidade econômica

O economista da PUC-Rio, Jorge Vianna Monteiro, divulga a sua Carta Estratégia Macroeconômica n. 415, de 18 de maio de 2009. Nesta edição Vianna afirma que diversas considerações estratégicas sublinham a complexidade da crise econômica atual, assim como são indicativas de dimensões que, mais cedo ou mais tarde, deverão ser reconhecidas para lidar com as decorrências da crise, tanto quanto para assegurar de que um abalo dessa magnitude não volte a ocorrer ou deixe de ser detectado a tempo.

 [Publicado pelo Editor]

Preservando a democracia representativa

Jorge Vianna Monteiro divulga sua Carta Estratégia Macroeconômica nº 413, de 30.03.2009. Nesta edição, o economista da PUC-Rio afirma que a crise econômica mundial oferece ensinamentos didáticos na área de estudos das escolhas públicas: do substancial avanço no curto prazo do tamanho da presença orçamentária e regulatória do governo, até a intensa atividade de grupos de interesse em torno de benefícios, de sentido e proporção, que aguardam ser validados no processo político.

 

Uma decorrência inescapável dessa trajetória, segundo Vianna, é que a mais extensa intervenção governamental nos mercados irá pressionar a que as regras do jogo venham a ser reformadas, especialmente na proteção dos processos da democracia representativa, nas dimensões dos financiamentos privados de campanhas eleitorais, do uso da mídia, e de atividades de lobbying.

 

[Publicado pelo Editor]

A crise do Sr. Smith

Amartya Sem, professor de economia e filosofia na Universidade Harvard, em artigo traduzido para a Folha de São Paulo, afirma que o mais importante teórico do mercado, o economista escocês Adam Smith, defendeu o papel do Estado na proteção dos pobres e o papel dos valores não ligados ao lucro.

 

Trechos:

 

“Nós realmente precisamos de um “novo capitalismo”, que carregue de uma maneira significativa a bandeira do capitalismo, em vez de um sistema econômico não-monolítico que utilize uma variedade de instituições escolhidas de forma pragmática e valores que podemos defender racionalmente?


Devemos buscar um novo capitalismo ou um “novo mundo” que não precise assumir uma forma capitalista especializada? Essa não é a única pergunta que enfrentamos hoje, mas eu diria que é a mesma pergunta que o fundador da economia moderna, Adam Smith [1723-1790], realmente fez no século 18, quando apresentou sua análise pioneira do funcionamento da economia de mercado.


Smith nunca usou o termo “capitalismo” (pelo menos até onde eu pude verificar), e também seria difícil extrair de suas obras uma teoria sobre a suficiência da economia de mercado ou da necessidade de aceitar a predominância do capital.


Ele falou sobre o importante papel de valores mais amplos para escolher comportamentos, assim como sobre a importância das instituições, em “A Riqueza das Nações”.


Mas foi em seu primeiro livro, “Teoria dos Sentimentos Morais”, publicado há exatamente 250 anos, que ele investigou intensamente o poderoso papel dos valores não ligados ao lucro.


Enquanto afirmou que a ´prudência´ era ´de todas as virtudes a que é mais útil para o indivíduo´, Smith argumentou que ´humanidade, justiça, generosidade e espírito público são as qualidades mais úteis para os outros´.”

 

Assinante da Folha lê a íntegra do artigo aqui.

 

[Publicado pelo Editor]

O perigo do nacionalismo e o bicentenário de nascimento do Presidente Abraham Lincoln

20090207issuecovus4001

 

A revista britânica The Economist publica na edição de 07.20.2009 reportagem sobre os perigos da volta do nacionalismo. A revista apresenta argumentos em defesa da liberdade de comércio e de capitais, destacando que as medidas contra a crise devem ser pragmáticas e não ideológicas.

 wlincoln_02161

Na mesma edição, comemorando o bicentenário de nascimento do Presidente Abraham Lincoln, a Economist republica os artigos: “The Republican President’s Creed”, de 24.11.1860; “The Assassination of Mr Lincoln”, de 29.04.1865; e “The Life and Administration of Abraham Lincoln”, de 29.07.1865.

 

Já a revista Time de 16.02.2009 publica artigo de David Von Drehle descrevendo a Administração Lincoln e sua eventual política econômica na crise atual.

 

Entrevista: Amartya Sen

Foto: Claudio Álvarez

amartya_sen_durante_reciente_visita_madrid1

 

Em entrevista para o jornal El País de 07.02.2009, o economista e filósofo Amartya Sen fala sobre as causas e os efeitos da crise econômica.

 

“Pregunta. ¿Qué lecciones podemos aprender de la situación que estamos viviendo?

 

Respuesta. Podemos aprender muchas lecciones distintas. Una de ellas es que necesitamos una buena alianza entre el Estado y el mercado. No podemos depender exclusivamente de la economía de mercado; el Estado también tiene un papel que desempeñar. El origen de esta crisis está en el desmantelamiento de la regulación en EE UU bajo la presidencia de Bush y, hasta cierto punto, de las presidencias de Clinton y de Reagan. Durante esos años se eliminaron mecanismos de control que hubieran limitado la creación de activos tóxicos como los que han arruinado el sistema bancario. Esos controles hubieran sido muy importantes porque ahora existen muchos mercados secundarios, como el de derivados y otros, que permiten a quienes generan esos activos tóxicos pasarlos a otros y quitarse de encima la responsabilidad. Ha habido una enorme falta de responsabilidad y necesitamos que el Estado establezca la regulación necesaria.

 

P. ¿Estamos ante un fracaso de la economía de mercado?

 

R El mercado puede ser un instrumento dinámico de progreso económico, eso hay que reconocerlo. No hay razón para prescindir de él, pero hay que regular su funcionamiento. Hay gente que piensa que la búsqueda del beneficio es la única clave del éxito de la economía de mercado, pero eso nunca ha sido así. La economía de mercado necesita confianza mutua, y cuando ésta se destruye, como estamos viendo ahora, es muy difícil regenerarlo. Porque lo que comenzó como una pequeña crisis ha ido agrandándose debido a la profunda desconfianza de las instituciones financieras hacia el resto de la economía. Por eso, a pesar de la inyección de dinero, el mercado de crédito continúa en su mayor parte congelado. Adam Smith, a quien se cita con frecuencia para defender la economía de mercado y la búsqueda del beneficio, habló con gran detalle de por qué es importante tener otras motivaciones además de lo que él llamaba self-love, del que la búsqueda del beneficio sería sólo una parte. También se necesitan confianza, vocación pública y generosidad. El éxito de la economía de mercado depende de un conjunto de motivaciones distintas.

 

P. ¿Hasta qué punto ha sido la codicia un factor desencadenante de la crisis?

 

R. No sirve de nada culpar sólo a la codicia del mal funcionamiento de los mercados. No pongo en duda que el interés propio haya sido un factor importante, pero mi argumento es que hay otras motivaciones. En algunas sociedades -dependiendo de las oportunidades, los incentivos y la cultura-, la gente busca el beneficio propio más que en otras, en las que hay más confianza mutua y más contención. Lo que estamos viviendo no es sólo una muestra de codicia, porque la codicia está en todas partes, sino la desaparición de otras motivaciones de las que habla Adam Smith: compasión, generosidad, vocación pública, compromiso… En la búsqueda de dinero rápido hay gente dispuesta a asumir enormes riesgos. Hablamos de gente que puede hacer daño, y eso es precisamente lo que preocupaba a Adam Smith hace 240 años. Hasta qué punto la contención la genera la cultura es un debate abierto. En algunas culturas existe, pero en la cultura norteamericana de capitalismo financiero ha estado muy poco presente.

 

P. ¿Es la crisis actual también una crisis moral?

 

R. Toda crisis humana es una crisis moral. Mi respuesta a su pregunta es sí, pero sólo hasta cierto punto. Ésta es una crisis moral en el sentido de que la gente ha utilizado la codicia de manera imprudente, haciéndose daño a sí misma y a los demás. Muchas instituciones han caído, mucha gente está en la ruina. Se trata de una crisis de prudencia, además de una crisis moral. También es una crisis de control social, ya que podía haberse evitado si hubieran existido controles.

 

P. La crisis ha estallado justo cuando China, India y muchos países latinoamericanos parecían entrar en una fase de crecimiento estable y de consolidación de sus clases medias. ¿Estamos ante un frenazo en la lucha contra la pobreza?

 

R. Hasta cierto punto, sí. El crecimiento de China, India y Brasil está ralentizándose, aunque los ritmos de crecimiento son todavía respetables. La gente con rentas bajas, cuyo número ha caído rápidamente en China y en menor medida en India, se está viendo afectada. Pero es más importante el hecho de que van a disminuir los recursos que los Gobiernos destinan a servicios sociales como la sanidad y la educación. Todo ello ralentizará la reducción de la pobreza.

 

P. ¿Qué efecto va a tener la crisis en la globalización?

 

R. Depende de lo que entendamos por globalización. ¡Hay tantas acepciones del término! La globalización de los mercados se va a reducir, pero, por otro lado, se habla mucho de pensar globalmente sobre la crisis. Va a aumentar la globalización de las ideas. El FMI, el Banco Mundial y las demás instituciones surgidas de Bretton Woods necesitan una revisión profunda, pues nacieron en la década de los cuarenta del siglo pasado y el mundo ha cambiado. En estos momentos hay intentos muy serios de reformar la arquitectura financiera. Cada vez está más claro que la estabilidad financiera es un bien común y que, por tanto, necesitamos hacer un esfuerzo coordinado para conseguirla. En resumen, al nivel de acciones gubernamentales y de ideas para la acción, habrá más globalización; en términos de comercio y de mercados, habrá menos.

 

P. ¿Cómo ve el cambio en la presidencia de EE UU? ¿Qué puede el mundo esperar de Obama?

 

R. Obama está haciendo bien muchas cosas. La economía no es su única prioridad. También tiene que hacerse cargo del problema del terrorismo en el mundo, de Afganistán, y tiene que hacer algo en Oriente Próximo, en particular con las relaciones entre israelíes y palestinos. Obama no es economista. Sé que muchos periodistas como usted piensan que los economistas no saben mucho [ríe], pero el hecho es que sí saben y que Obama es abogado, aunque un abogado muy brillante. Está buscando consejo de los expertos para manejar la crisis. Ya han surgido algunas ideas interesantes y deberán surgir más. Espero que sus asesores, que son gente inteligente, sean capaces de darle buenos consejos. El reto de Obama será, como persona inteligente que es, distinguir entre buenos y malos consejos.”

 

[Publicado pelo Editor]

Autorregulación o intervencionismo

Por Carlos Botassi

 

La economía domina la escena. Los economistas son protagonistas, actores de reparto, guionistas, tramoyistas, apuntadores y acomodadores de un drama que la mayoría mira “sin comprender” como dice el tango. Caen las exportaciones y los depósitos; bajan la producción primaria, las ventas de productos industrializados, la recaudación impositiva, el nivel de ahorro y la inversión pública; una vez más los capitales fugan mientras en Argentina la amnistía general estimula el regreso de los ya fugados; las balanzas comerciales oscilan enloquecidas al igual que los mercados financieros; se suspenden los programas de ayuda social y los créditos nacionales e internacionales; solamente suben la temperatura media del Planeta, el desempleo y la cantidad, calidad y monto de los sofisticados ilícitos de guante blanco. Aunque tampoco esta vez –esperemos- la enfermedad será terminal, algún tratamiento deberá encararse con urgencia para que las secuelas de esta peste no devaste a quienes tienen sus defensas aminoradas, que son –por aquello de la vulnerabilidad del hilo más delgado- quienes más sufren las crisis: países periféricos, personas del tercer cordón urbano en delante de cualquier ciudad del Mundo.

 

Coincidentes con el diagnóstico (colapso del sistema económico universal debido a la debacle del régimen financiero inmobiliario en EE.UU.) los expertos debaten sobre el tratamiento a seguir y, como era de esperar, re-editan el clásico dilema sobre cómo debe comportarse hoy el Estado. Así como en 1970/1990 la subsidiariedad se impuso por abultado margen, hoy el dirigismo económico parece recuperar terreno adelantándose en el marcador. Existe un argumento irrebatible en su favor: si luego de la última experiencia neoliberal, gestora de la autorregulación de los mercados y del Estado prescindente, estamos como estamos, se impone un golpe de timón que gire la brújula 180º. Para pesadilla de los partidarios de la autorregulación los líderes mundiales se reúnen para diseñar políticas intervencionistas. Los Estados desarrollados inyectan sumas fabulosas de dinero público en los bancos privados y hasta el paladín del liberalismo europeo, el mega-empresario-político italiano Silvio Berlusconi es acusado de implementar medidas “estatistas”. El intervensionismo también se hace patente en sitios tan distantes y disímiles como Alemania, Australia y Japón.

 

Actualmente en la Argentina tenemos la agridulce sensación de haber marcado tendencia con las pseudomonedas provinciales y los cacerolazos, recientemente impuestos en la riquísima California y en la gélida Islandia. Para mayor asombro, el matrimonio Kirchner lleva la delantera en materia de intervencionismo, como lo prueba la re-estatización de los servicios de provisión de agua, trenes, aviones y el sistema jubilatorio. El tiempo dirá si con beneficio para los usuarios y jubilados o solo para los acumuladores de poder.

 

Lo cierto es que en este confuso melodrama, donde el Ogro Filantrópico de Octavio Paz  renace de sus cenizas para volver a ser “una de las peculiaridades mayores de Latinoamérica”, otros actores se lucen en escena. Fidel Castro reprocha: “yo les avisé, el capitalismo no es viable” y Hugo Chávez advierte que “el Imperio tambalea”. Y algo de razón les asiste ya que la crisis se produjo de la mano de las recetas de sabios universales, al cobijo de las guerras preventivas y en pleno apogeo del mercado más grande imaginable, el de los cinco continentes comerciando vía Internet. ¿Será tiempo de renunciar a la utopía de la moderación de la oferta y la demanda, olvidando la tierra prometida del “derrame” de los excedentes? ¿Llegó el momento de abrazar la idea del estatismo profundo y su ecuménica promesa de la propiedad colectiva?

 

Ni una cosa ni la otra. Reclamando regirse por las leyes del mercado, a sabiendas que su única ley es la falta de ley, el capitalismo salvaje (es decir regido por la ley de la selva) no pudo evitar las hambrunas y la existencia de más de mil millones de personas sin esperanza. Al mismo tiempo el fracaso de la experiencia soviética, la apertura de la economía en China y Cuba y la consolidada globalización del intercambio de bienes y servicios, impone superar la fantasía del colectivismo. Hasta los hermanos Castro terminaron aceptando las concesiones privadas en materia de turismo, pesca, minería y telefonía y el vociferante Chávez provee petróleo al mismo sistema que denosta. Parece que, hoy más que nunca se impone un Estado pragmático, alejado de las recetas puramente técnicas y concentrado en hacer solo lo conveniente para lograr el máximo bienestar para la mayor cantidad de personas. Habrá que desregular cuando el mar este calmo e intervenir con energía cuando se haga noche en pleno día. Es hora de ratificar que la economía no es una suma de reglas matemáticas sino una ciencia social impregnada de un profundo sentido ético, con el propósito de emplearla como una herramienta para la búsqueda de un valor esencial: la solidaridad. Y esto no es nuevo. Hace más de dos mil años, Aristóteles (348 a C.), difundiendo las enseñanzas de su maestro Platón (427 a C.), explicaba que la economía se subordina a la política y ésta a la ética, haciendo que todo conocimiento y toda elección de medios apunten a un fin valioso: lograr lo bueno y lo justo (Ética Nicomaquea, Libro I, cap. IV).

 

El desafío de los Estados de la Aldea Global no es solo superar la crisis sino conducir a sus sociedades a aquel destino que por momentos parece tan inalcanzable como el propio horizonte: obtener un mínimo de calidad de vida para todos. Proveer a precio accesible (por la empresa pública o privada, no importa) comida, agua potable, servicios cloacales, atención sanitaria, vivienda y educación, en cantidad y calidad tales que permita a la “clase satisfecha”, descripta precisamente por un economista (el canadiense John Kenneth Galbraith, 1908-2006), hacer que los encajes bancarios, las cotizaciones monetarias y los vaivenes de Wall Street alguna vez se vinculen con las necesidades de la gente.

A crise a dama de espadas

Por Ubiratan Iorio

 

John B. Taylor, professor da Universidade de Stanford, acaba de publicar um instigante artigo, “The Financial Crisis and the Policies Responses: an Empirical Analysis of What Went Wrong” (Working Paper 14631, http://www.nber.org/papers/w14631, National Bureau of Economic Research, janeiro de 2009). Taylor é um respeitado economista especializado em Economia Monetária e pode ser classificado como um keynesiano competente, moderno e moderado. No entanto, o fato de ser keynesiano não o impede de afirmar categoricamente que o intervencionismo governamental do Fed não apenas foi a principal causa da crise financeira que se abateu sobre o mundo em 2007-2008, mas também que é o responsável por seu prolongamento e por sua gravidade. Segundo o Prof. Taylor, tudo começou após o abandono, depois de duas décadas (período que denomina de “Grande Moderação”), de certos princípios de condução da política monetária para a fixação da taxa de juros pelo Fed; o prolongamento deve-se a um diagnóstico incorreto – o da “falta de liquidez”, quando o problema não estava nisto, mas em um agravamento do risco de contraparte –, o que levou o Fed a adotar respostas inapropriadas; e o agravamento foi provocado pela adoção de medidas como o suporte a certas instituições financeiras e seus credores (como nos casos de Fannie e Fred), enquanto outras foram abandonadas pelo governo (como a Lehman Brothers), isto é, a um comportamento ad hoc, que só teria feito crescer o risco e a incerteza.

 

O risco de contraparte refere-se ao perigo de que, em um contrato de compra e venda, o vendedor corre o risco de o comprador não pagar e o comprador o risco de não receber o bem ou serviço que adquiriu. No artigo de Taylor o risco de contraparte é o risco de que um pagamento não seja honrado ou de que a entrega do título (ou pagamento de juros e cupons) não seja cumprida. Então quem empresta dinheiro no interbancário (compra títulos) exige um retorno maior (cobra um spread maior em relação à Libor) e quem toma dinheiro emprestado (vende títulos) é obrigado a pagar uma taxa maior.


Em geral, as câmaras de compensação e liquidação assumem o papel de contraparte central em alguns tipos de contrato. Por exemplo, no Brasil a BM&F assume o papel de contraparte central nos contratos de derivativos que oferece. Assim, se o vendedor não entregar a mercadoria para o comprador, a BM&F é obrigada a entregar e, se o comprador não pagar ao vendedor, a BM&F também é obrigada a arcar com o pagamento. Isso reduz o risco de quebradeira geral. O Banco Central controla os mecanismos de controle de risco (chamados de margens, exigência de garantia dos participantes) da BM&F, para que tenha condições de assumir o papel de contraparte central.

 

É sempre reconfortante quando um respeitado economista, tido como keynesiano, escapa ao lugar comum da maioria de seus colegas (como, por exemplo, Paul Krugman, para não falarmos dos que assessoram o ministro Mantega), que insistentemente vêm atribuindo a crise às “falhas de mercado”. Taylor, em seu paper  deixa claro que a origem dos sérios problemas que a economia mundial atravessa está nas falhas de governo!  É também motivo de satisfação para mim, que passei a me interessar pela Escola Austríaca de Economia depois de anos de teoria e prática de Análise Macroeconômica pura, encontrar um diagnóstico semelhante (ver, por exemplo, meus Artigos do Mês de outubro e de novembro de 2008, bem como a seção de vídeos em meu site), emitido por um afamado colega estrangeiro que usa um instrumental teórico bastante diferente daquele sugerido por Mises, Hayek, Garrison e outros (desconhecidos, infelizmente, pela maioria dos economistas).

 

A orgia que o Fed promoveu nos juros fica patente no gráfico abaixo, extraído da revista The Economist de 18 de outubro de 2007, que descreve a trajetória da taxa de juros observada (linha azul) e que mostra também a taxa de juros que deveria ter sido praticada, caso a regra que conduziu o período da “Grande Moderação” – conhecida como “regra de Taylor”- fosse mantida (linha vermelha). Com efeito, a taxa de juros estabelecida pelo Fed caiu para menos de 2% em 2002, chegou a 1% em 2003 e aí permaneceu até meados de 2004, quando passou a subir até 2006, quando deveria, entre 2002 e 2004, ter sido estipulada, na média, entre 4% e 5% ao ano.

 

imagem-1-bira

 

A linha azul caiu para menos de 2% em 2002, chegou a 1% em 2003 e aí permaneceu em 2004, quando passou a subir até 2006. A linha vermelha mostra a trajetória que deveria ter sido adotada pelo Fed, caso a “regra de Taylor” tivesse sido observada. A regra pode ser resumida em uma equação simples:

 

imagem-2-bira

 

,em que

 

imagem-2-1-bira é a taxa de juros nominal de curto prazo, considerada como alvo pelo Fed; imagem-2-2 é a taxa de inflação medida pelo deflator implícito do PIB; imagem-2-31 é a meta de inflação; imagem-2-4 é a taxa real de juros considerada como “de equilíbrio”; imagem-2-5 é o PIB real observado e imagem-2-6 é o PIB potencial ou tendência). A equação apenas nos diz que o Fed deve levar em conta, ao estabelecer a taxa nominal de juros de curto prazo básica: (1) a inflação corrente, (2) a taxa de juros real que equilibraria a demanda e a oferta de fundos e (3) os desvios da inflação observada em relação à inflação desejada e do PIB observado em relação à tendência de longo prazo do PIB. Quanto maiores forem a inflação, a taxa de juros real de equilíbrio e os desvios para mais da inflação observada em relação à meta de inflação e do PIB corrente em relação à sua tendência, maior deve ser a taxa de juros a ser fixada pelo Fed. Mas as autoridades monetárias americanas, para manter a economia aquecida, não seguiram esta boa praxe, especialmente entre 2002 e 2004 e, a rigor, até 2006, preferindo adotar uma política monetária excessivamente frouxa.  O gráfico seguinte, extraído do artigo de Taylor, mostra que o mesmo comportamento foi seguido pelas autoridades monetárias da Europa, com um retardo, desde o final de 2003 até 2006. Observem os fortes desvios da taxa de juros observada em relação à indicada pela “regra de Taylor”, ocorridos especialmente em 2004 e do segundo semestre de 2005 até o final do primeiro semestre de 2006.

 

imagem-3-bira1

 

Para os economistas “austríacos”, estava plantada a semente da crise! Bastava que, a partir daí, o governo a regasse. Para os economistas da tradição de Chicago, também! E até mesmo para bons keynesianos, como Taylor, que, embora acreditando – por razões técnicas, que nada têm a ver com ideologia, em algum intervencionismo -, defendem estabilidade de regras. Mas as regras nada tiveram de estáveis, nem nos Estados Unidos, nem na Europa e, tampouco, na Ásia. A semente foi regada e de maneira irresponsável. Temo que, com as atuais pressões que o Banco Central do Brasil vem sofrendo para reduzir a taxa Selic por razões estritamente políticas, setoriais e ideológicas, fantasiadas sob o pretexto de “evitar que a crise se agrave no Brasil”, nosso governo embarque nessa autêntica canoa furada e repita aqui os erros cometidos nos países desenvolvidos, em que a farra não se restringiu a taxas de juros excessivamente baixas, mas a uma série de pajelanças de causar inveja aos economistas brasileiros que, a partir dos anos 80, fizeram pacotes e mais pacotes, com cinco congelamentos de preços, que arrebentaram com a nossa economia. Temo mais ainda porque sabemos que, nas terras de nosso país, em se plantando, tudo dá e, sendo assim, bastam poucas gotinhas de heterodoxia para a crise deixar de ser uma “marolinha” e transformar-se em uma onda havaiana… Isto é preocupante, porque uma das poucas instituições públicas que vêm funcionando bem no atual governo brasileiro é o Banco Central, cuja política responsável é exatamente o alvo de críticos heterodoxos, de empresários gananciosos e de políticos para os quais não encontro no momento um adjetivo adequado, de tão afastados que estão em relação ao verdadeiro bem comum.

 

Nos Estados Unidos, o governo encorajou a compra de casas próprias com hipotecas às quais se aplicava a sub-prime, o que contribuiu para aumentar fortemente a demanda por hipotecas e para elevar o risco de contraparte (counterpart risk): o spread entre a Libor e o OIS (Overnight Index Swaps) – que é uma boa medida para essa modalidade de risco – saltar de 10 pontos básicos (Bps) em agosto de 2007 para 120 Bps no restante de 2007 e para 400 Bps em 2008, provocando o que Taylor e os analistas financeiros denominam de black swan. Em bom português, um cisne negro.

 

Existe uma correlação entre aumento do risk taking e taxas de juros artificialmente baixas, mostrada no gráfico abaixo (também extraído de Taylor), que mostra, em porcentagens, a “inflação” no mercado de imóveis acompanhada pela maior inadimplência e pela maior tomada de casas por parte dos credores:

 

imagem-4-bira1

 

Podemos verificar o forte aumento nos preços dos imóveis observado entre meados de 2003 até o início de 2006 (período em que a taxa de juros do Fed esteve excessivamente baixa) e o seu declínio posterior. Observamos também a correlação negativa existente entre as taxas de inadimplência e de perda com a os aumentos nos preços das residências. A explicação de Taylor para esse fenômeno é que os benefícios de possuir uma casa própria, talvez trabalhando mais horas para honrar as hipotecas, aumentam quando os preços dos imóveis estão em ascensão, mas, quando esses preços estão em queda, eles caem e podem tornar-se negativos se os valores dos imóveis ficarem menores do que os das hipotecas, tal como ocorreu a partir de 2006.

 

Sei que não escrevo apenas para economistas e por isso sugiro aos leitores que apenas tenham alguma familiaridade com o economês, ou que, pelo menos, não fujam espavoridos à vista da primeira equação ou gráfico, que leiam o artigo de Taylor, no link acima indicado. Não é difícil de entender e vale a pena.

 

Mas, a esta altura, você deve estar perguntando por que o título deste artigo refere-se a uma misteriosa Dama de Espadas… Bem, a metáfora é do próprio Taylor. Todos conhecem aquele joguinho que vem no Windows, o Jogo de Copas, em que nenhum dos participantes sabe com quem está a Dama de Espadas e quem “morrer” com ela perde muitos pontos. Pois no jogo da crise financeira que vem sacudindo a economia mundial distribuiu-se não apenas uma dessas fatídicas cartas, mas muitas… Cada Dama de Espadas era uma modalidade de título lastreado em hipotecas “podres” incentivadas pelo governo americano e os agentes econômicos, tanto bears como bulls, não sabiam que existiam e muito menos com quem estavam. Detinham-nas, talvez, pensando tratar-se de Damas de Copas. Há mais de um ano, não se sabia que bancos detinham Damas de Espadas em suas carteiras e até hoje ainda não se sabe exatamente onde estão enfurnadas. Por isso, para Taylor, o risco nos balanços das instituições financeiras, provocado pelo excesso de liquidez, deve ser considerado como o coração da crise. O problema não é de falta de liquidez, mas de excesso de risco, provocado por excesso de liquidez. Portanto, aumentar a liquidez, baixar os juros e aumentar gastos públicos não vai resolver. A crise de hoje é bem diferente da que ocorreu na chamada Grande Depressão. Naquele tempo, não havia Damas de Espadas penduradas nos balanços de instituições financeiras.

 

Teremos que esperar algum tempo – a rigor, ninguém pode dizer exatamente quanto – até que todas as Damas de Espadas existentes nos balanços do mundo sejam reveladas e a economia mundial possa voltar à normalidade. Nem mesmo Barack Obama – elevado, pelo que transparece na mídia, à condição de santo milagreiro pela esquerda mundial, poderá fazer milagres.

 

Só espero que nossas autoridades econômicas não executem aqui o que não deu, não está e não poderá dar certo no resto do mundo. Já nos bastam os muitos naipes completos de cartas de Espadas que temos aqui…

Gerenciamento de crises e padrão de democracia

Jorge Vianna Monteiro divulga sua Carta Estratégia Macroeconômica nº 408, de 22.12.2008, e 409, de 05.01.2009. Segundo Vianna, no modelo institucional brasileiro, com a forte concentração de poderes no Executivo, via medida provisória, as implementação das políticas públicas compensatórias da crise econômica ficam comprometidas.

 

[Publicado pelo Editor]

A crise mundial e a falta de liderança

sanguinettiJulio María Sanguinetti, ex-presidente do Uruguai, comenta para o jornal El País a crise econômica, destacando a falta de liderança confiável para solucionar a crise mundial.

 

[Publicado pelo Editor]

O crescimento do PIB brasileiro

O Brasil dos seis primeiros anos do governo Lula terá crescido, na média anual, o dobro do registrado durante os anos FHC. Os aspectos políticos da alta do PIB de 2008 foram comentados por Vinícius Torres Freire, colunista da Folha de São Paulo.

crescimento-pib-brasil2

[Publicado pelo Editor]

Próxima Página »